2016 INSTITUTO DE PENSIONES DEL ESTADO DE JALISCO IPEJAL EN GUADALAJARA FOTO RAFAEL DEL RIO

Fallece a causa de la corrupción en Ipejal

Por la burocracia y la corrupción, la esposa de un jubilado del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal) falleció.

La víctima fue María Rosalba Gómez Ortega quien requería un cambio de válvula mitral. Durante casi un año su esposo, José Romualdo Echeverría, luchó contra la “negligencia administrativa”, pero fue demasiado tarde.

Rosalba sentía taquicardia, agotamiento y falta de respiración, por lo que su cardiólogo solicitó un Ecocardiograma Doppler el 8 de marzo de 2018, nunca se realizó. El mismo médico, le pidió otro estudio, un ecocardiograma transtorácico, ninguno se los pudo hacer debido a que el proveedor de Ipejal, Rayos X y Econosografía Chapalita, S.A. de C.V. le informó que la Dirección de Servicios Médicos del instituto solo le autorizó hacer 20 estudios anuales.

El 13 de noviembre de 2018, y el 26 de marzo de 2019, el cardiólogo emitió otras solicitudes insistiendo en que se debía realizar el ecocardiograma transtorácico, ante la gravedad de síntomas.

Ante la nula respuesta para hacerle el estudio, Romualdo pidió el 26 de agosto de 2019, el apoyo al secretario general de gobierno, Enrique Ibarra Pedroza, quien lo canalizó con el director del Ipejal, Iván Argüelles.

Este a su vez, lo mandó con Gustavo López, director de los servicios Médicos de Ipejal, quien lo recibió junto con la directora de Contabilidad y Vigencias, Zeidy Lizeth Fernández, así como el director Médico, Abraham Alejandro

Quezada Ponce quienes le condicionaron la autorización a cambio de firmar dos pagarés, por un monto total de 47 mil 618 pesos, uno por concepto de un Stent medicado y otro por una angiografía coronaria que incluía cateterismo. Debido a su situación económica, se negó a firmar y decidió retirarse.

Regresó el 2 de septiembre, de nuevo obtuvo una negativa. Tres días después, acudió otra vez con Quezada y Fernández para explicarles que el cardiólogo le informó que no era necesario el Stent medicado, el cual tenía un costo de 25 mil 984 pesos.

“Al verse descubiertos, salieron con sus excusas estúpidas entregándome la solicitud autorizada para la intervención”, con fecha 26 de agosto, día que se aprobó por el secretario de gobierno, recordó Romualdo.

A Rosalba le practicaron el estudio, ahora solo faltaba la autorización de la cirugía del cambio de válvula. El 17 de octubre, acudió Romualdo a la unidad médica familiar Pila Seca, otra vez, Quezada y Fernández, condicionaron la autorización a presentar la factura de la válvula mitral.

A Romualdo le hicieron un estudio socioeconómico de Trabajo Social de Ipejal, el cual reveló que con 2 mil 780 pesos al mes, era suficiente para cubrir la alimentación de dos adultos y un menor, por lo que concluyeron que sí podía pagar el costo de la válvula. Sin embargo, tuvo que solicitar un préstamo por 25 mil 650 pesos para poder cumplir con el requisito.

El 31 de octubre, Rosalba fue operada, falleció al no resistir la cirugía. “Fue demasiado tarde su intervención, hubo negligencia médica” y administrativa, apuntó Romualdo quien exige castigo a los funcionarios que le negaron atención médica a su esposa.

De acuerdo con el portal de transparencia de Ipejal, el presupuesto para servicio médico de los pensionados disminuyó, mientras que en 2019 fueron mil 219 millones de pesos, para este año son mil 7 millones 24 mil 486 pesos. En el mismo sitio se reporta que en este momento 230 mil burócratas tendrían acceso a ese derecho.

Según testimonios recabados por este medio, el deterioro en el servicio médico a pensionados y jubilados del Ipejal comenzó aproximadamente hace nueve años, cuando las finanzas eran administradas por el PAN. Con los cambios de partido, primero PRI y después, MC, esperaban que mejorara la situación, se equivocaron.

Otra irregularidad constante que padecen los pensionados es que les programen citas tres o cuatro meses después de que las solicitan, el colmo es que su médico familiar los manda con un especialista, pero este les niega la atención al argumentar que el convenio con Ipejal ya no es vigente.

El pensionado tiene que volver a sacar cita con su médico familiar para que ahora sí lo manden con un especialista que tenga convenio.

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